Archivos para 22 abril 2011

Palabras sin sentido.

Es un pequeño respiro de la realidad, es decir, me estoy dando el lujo de ser feliz sin razón alguna.
¿De que estás hablando Diego? Pues de mis pasiones, todas ellas, juntas porque así lo quiero en mi vida y separadas cuando las necesito lejos.
¿Pasiones? ¿Cuáles pasiones? Tu sabes, todo eso a lo que la gente llama “cosas pequeñas”. Si bueno, cosas pequeñas que muchos olvidan que como son tantas, hacen un mar de felicidad.
¿Y que tienen que ver las pasiones con la felicidad? Mucho señor, mucho. Son, después de todo, esas cosas que nos gusta hacer porque están a nuestro alcance, y las hacemos al final de todo, porque a otros les puede apasionar también y terminamos compartiendo con ellos.
Aja y, ¿Cuáles son tus pasiones? No vale, son muchas, te sirve que te diga las que tenga más a la mano?
Si, por supuesto Pues fíjate, tengo pasión por la literatura, tanto leer como escribir, disparo mi imaginación a cualquiera sea la situación en mi lectura y procuro hacer que mis lectores lo hagan, al igual que yo puedo sentir, deseo que ellos sientan a través de mis palabras. Tengo una pasión y un fanatismo hacia el amor, es lo que mueve al mundo, aunque también he llegado a despreciarlo, porque también es el que hace que las lágrimas cobren vida en nosotros. No dudes que soy adicto a la música, desde una partitura de Bethoven, hasta los… sonidos de Disgorge, letras sean de Megadeth o rimas jocosas de El Cuarteto de Nos. La música mueve al mundo y sus habitantes. Y bueno, ¿Qué más te puedo decir? Otras varias que no me da tiempo de contarte.
¡Excelente Diego!, una última pregunta, ¿Por qué escribiste esto? Para dar a conocer que, sin importar quien seas, siempre habrá tiempo, así sean unos minutos para tu entero disfrute personal, compartido o en soledad, con cosas que aunque sean mínimas (como un gesto tan pequeño como una hormiga) o enormes (gritos en multitud) que harán tu día sea mejor. Me despido.

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Verdugo.

Andres Olivares estaba metido en problemas. Desde hacía buen tiempo ya, tenía una deuda con ciertas personas que… Bueno, era mejor no deberles nada. Ya habían causado problemas, el local de su madre había sido incendiado con ella dentro, gracias a Dios la pudieron sacar antes que se viniera abajo la edificación, Andres ya sabía quien había sido, por eso se apresuro a dialogar con los culpables. No todo salio bien, hubo una… Confrontación entre Andres y los antagonistas en cuestión, pero lograron llegar a un acuerdo: Si el lograba hacer unos “encargos”, podrían ir saldando la deuda.

Por supuesto, no eran cosas como pasear al perro o comprar los víveres al mercado, tenia que servir de sicario para ellos. Uno de sus primeros encargos, fue extorsionar a un viejo para encontrar a su hija “perdida”. El mismo Andres fue quien se la llevo, claro está. Después de recoger el dinero, Andres se entero que todo ese tiempo, la chica había sido violada, torturada y asesinada. Realmente le dio igual, cada quien tenia que morir a su manera.

Hacia lo que le pedían sin quejarse, estaba salvando su pellejo con eso, y realmente no era nada que le pesara en la conciencia hacer. Un perfecto sociópata, podríamos decirle a este personaje.

Las cosas se complicaron cuando le empezaron a pedir traslado de drogas, más de una vez tuvo que sacar su pistola y matar a algún policía listillo. Luego vinieron trabajos de violación y secuestros. Recuerda especialmente uno en el que secuestro a una de dos hermanas de una familia adinerada, pidió el rescate y guardo una parte para el, ademas de que mato a la muchacha, oculto que había tomado dinero del rescate a sus deudores. Craso error.

María era una muchacha humilde, a pesar de poseer suficiente dinero en la cuenta de banco como para no necesitar trabajar por mucho tiempo. Además de una herencia que le aseguraba un futuro cómodo, con una buena casa (ademas de unas cuantas hectáreas de terreno repartidas por el país) y lujosas propiedades en el extranjero para vacacionar. Si, toda una sangre azul.

Carla, hermana de María,  no era demasiado distinta, pero digamos que no por compartir la misma sangre compartieran el mismo estilo de vida. Ella prefería las fiestas y los viajes, María era más de las reuniones y los clubes.

Todo esto era su vida, hasta que la tragedia cayo sobre su familia. Carla fue secuestrada en uno de sus viajes a la capital. No sabían que hacer, María y su familia estaban desesperados, temiendo lo peor por no tener noticias de su salud, hasta que les llego una carta, con una foto de ella en deteriorado estado de salud, pidiendo un rescate de varios miles de millones.

Todos en la familia se esforzaron para salvarla, María vendió varios objetos de valor, su padre tuvo que subastar sus propiedades y varias hectáreas en el mercado, su madre vendió a sus amigas todas las prendas que pudo para recolectar dinero. Cuando por fin llegaron al monto, quedaron en una situación económica no tan favorable, tenían varias deudas, pero con recuperar a Carla, tenían suficiente.

Enviaron el dinero al lugar estipulado en la carta, y una mañana, varios días después de enviarlo, llego una camioneta negra, que toco el claxon como si no hubiera tiempo que esperar. Todos salieron a ver que sucedía. De repente vieron abrirse la puerta trasera y de ella salir Carla desnuda y agarrándose el estomago. Todos se emocionaron mucho, la camioneta arranco pero no le prestaron atención, la felicidad era demasiado inmensa para preguntarse por eso. La felicidad de ver a un ser amado después de estar en peligro. Esa felicidad que duro poco, pues vieron como Carla cayo al suelo, fueron en su auxilio y se petrificaron al ver los dos cortes que formaban una X en el estomago. Sus últimas palabras fueron:

“Andres Olivares, sicario de los ‘Chalecos Negros’ ”

Solo María oyó eso, antes de romper en llanto y desplomarse frente al cadáver. Su madre quedo destrozada, tiempo después enloqueció y suicido. Su padre tuvo que irse del país para huir de la prensa. María quedo sola y sin un centavo.

Paso un tiempo y fue a la capital, con un familiar que le ofreció hospedaje. Se dedico a buscar a esa banda, los “Chalecos Negros”.

Digamos que los encontró, tuvo que hacer… Cosas para ellos, pero por fin le prestaron atención a su pedido, contó su historia y la de su hermana, pidiendo saber quien era Andres Olivares, quería matar al bastardo que la llevo tan bajo, al desgraciado que había matado a su hermana. Ellos tenían sus razones y le dieron lo que quería saber de Andres y le ofrecieron una oportunidad, después de enterarse de lo del rescate robado, decidieron deshacerse de el. La dejaron a ella planear como lo haría…

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Asesino.

He presenciado cosas horribles, pero aquella vista de figuras humanoides hechas con sangre en la pared es la más impactante de todas.

Corrí hacia la entrada de la casa, no se porque había elegido ir a entregar algo que no estaba relacionado conmigo, mi amabilidad me traía desgracia de nuevo. Baje las escaleras de dos en dos, deseando que el camino hacia la salida de ese oscuro lugar no fuera tan lejos. Crucé la sala de estar corriendo, llegando al lobby, solo para descubrir el cadáver de Andres en la puerta de entrada, con una estaca en el estómago y clavos en los ojos y dentro de la boca. Al ver sus órganos internos brotando de la herida en el abdomen y el humor vítreo mezclado con sangre salir de sus ojos, vomité. ¿Quién pudo haber echo eso en tan solo minutos que llevaba dentro de la casa?

Abrí la puerta quitando su cuerpo y corriendo de prisa. Los terrenos de la casa (casi 40 hectáreas) estaban descuidados, con pozos y monte por doquier. Corrí hacia el auto, esperaba que María estuviera bien. Lloraba sin darme cuenta porque mis lágrimas se secaban rápidamente mientras corría. Cuando por fin llegue al auto, se me detuvo el corazón… Estaban las luces encendidas, pero los cristales tenían el color rojizo de la sangre. Me acerque a ver si mis ojos me engañaban. Cuando vi que el líquido se deslizaba por el cristal lo supe, estaba solo, en una finca alejada de toda ayuda posible con un maníaco. Cuando me dispuse a darme la vuelta, oí un ruido, me giré sobre mi mismo y lo último que vi fue una sombra sobre mí.

Me desperté en un lugar oscuro y hediondo a putrefacción, con un dolor en las extremidades indescriptible, me punzaban, sentía mi carne haciéndose pedazos, pero no podía moverme, el dolor aumentaba. Una voz me aclaró el motivo de mi dolor:

-Alambre de púas -dijo con frialdad- amarrado a tus brazos y piernas, ¿Sientes dolor en el pecho? 5 clavos de 5 pulgadas, sangras como una fuente.

Podía sentir el calor de mi propia sangre correr por todo mi cuerpo. Cuando iba a gritar solo un sonido mudo y languidecido salio de mi. Cosieron mis labios.

-Buenas noches caballero -dijo la voz- espero duerma bien.

Escuche una puerta tras de mi abrirse y cerrarse. Luche contra mis ataduras, pero el dolor era insoportable. No podía respirar bien, seguramente alguno de los clavos perforó uno de mi pulmones. Luego de un rato, sentí la sangre dejar de fluir tanto, quizás me quedaba poca o quizás los mismos clavos tapaban el agujero. Decidí no morir así, luche contra el alambre, poco a poco deslizándome, o mejor dicho, dejando pedazos de mi piel enganchados. Cuando me libere los brazos, fui por las piernas. Escuché como mi carne se desgarraba de mis huesos, atrapada en aquel tejido mortal.

Caí al suelo, con los clavos aún en el pecho, algunos se incrustaron más, causando un ardor terrible. Me levante como pude y camine hacia donde sentía que estaba la puerta, la abrí. Me sorprendió ver una habitación lujosa, con papel tapiz de diseños, una fogata, varios muebles y una gran mesa central iluminada, con lo que parecían ser jarras con algo dentro, me acerque, necesitaba en que apoyarme. Deje de caminar cuando vi que dentro de las jarras habían partes humanas, dedos, ojos, orejas, órganos que no distinguí. Cosas espeluznantes.

-¿Miedo? Pronto acabará.

Me giré y vi a un hombre alto, con pelo negro, traje elegante y blanco con pequeñas manchas de sangre. Tenía un arma que me apuntaba.

-¿Disfrutaste las púas?. Da igual, mejor te hubieras quedado ahí.

Solo oí el disparo y caí al suelo. Así es como vi morir a dos amigos, me torturaron y me mataron.

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Escritorio de… ¿En que mes estamos?… Da igual, ¡SEMANA SANTA!

Si esperaban alusión a Cristo y demás personajes, pues NO. ¡Soy ateo vale!. Y se me salio el archer :$

Ese es el escritorio como tal, lo hice mientras estaba enfermo así que si, se ve muy enfermo.

Acá si esta mas cargado, Sakura (un emulador de terminal) con alsi, dando los datos del sistema (y un bonito logo en ansi-color *o*). Firefox4 mostrando este pozo de “ideas” de un servidor, hotot chismoseando mi TL y una ventana (Thunar) oculta… Para que no vieran mi porno D: <

Gracias, ya me lucí ;$

¡Felices Vacaciones!

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Llueve.

Llueve afuera de mi ventana

como aquellos días de febrero.

La lluvia apacigua mi alma

al igual que un pastor amansa su cordero.

Gotas de agua al azar

brindan pedazos de lo que tu te llevaste.

Todo eso que solía amar

todo junto que tu despreciaste.

Lágrimas de un cielo amante

risas de nubes juguetonas.

Cargando con su risa petulante

a una Luna oculta y que no retorna.

Amor al sudor de la Luna inquieta

pasión a su manto de nubes mansas.

Con tus besos me tienes, niña traviesa

entre tus brazos, mi todo calmas.

Devuelveme al amanecer

un poco de amor en garabato.

Que lo que sobre sean mis labios de éter

que besen tu cuerpo, de arriba a abajo.

Que en cuartetos mi alma se gaste

se rinda a tus pies, cuál conquistadora.

Para decir que tu ya me amaste

y declararte en esta guerra la ganadora.

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En los ojos de quien no me juzga.

Y yo aquí con otra historia pues, nada mas para remontar el hilo de lo que llamo vida.

Estaba reflexionando en eso mismo, la vida y sus causas, efectos y fines. Que tortura darme cuenta que no tenía nadie a mi lado, peor aún cuando me di cuenta que mis amigos y mis amigas estaban muy ocupados con quienes si comparten hombro a hombro. Llorando versos sin sentido para ofender a la poesía, celando mi soledad con besos directos a la boca de mi orgullo. Terminaba de leer a Poe… ¿O era a Bonalde?… No recuerdo, creo que era una de las silvas de Bello o quizás un poco de la lírica de Rubén. Que más da, leía algo repetido de mi repertorio, buscando ánimos en brazos de algún autor que distrajera mi mente de los pesares de mi corazón. Recordé las palabras de un amigo, burlándose de mi poesía, diciendo que era algo irreal, surrealista, salido de otra dimensión en la que mi mente va de un lado a otro, como diciendo que lo que salía de ella era invento de la locura de mi consciencia. Recordé entonces las palabras de otros amigos, de otras amigas, diciéndome que siguiera por donde iba, que hacía buena poesía y que podría ser un buen autor. No se cuantos de ellos (de los que me critican o los que me alaban) sabrán de verdad lo que pienso cuando escribo, no se cuantos de los que critican mi vida y de los que la alaban sabrán cuanto he vivido y cuanto he soñado, ni sabré yo cuanto esas personas han vivido ni cuanto han soñado.

Que larga se hacía la noche para mi, que ahora atestiguaba como mi lápiz viajaba al ritmo de mi mente difusa entre lágrimas de mi nostalgia y risas de mi tristeza, admirando como esa grosería a la que confundimos con destino se burlaba de mi soledad. Soledad me repetía a mi mismo, ella y sus frágiles labios, tan dulces como el recuerdo de la última chica que besé, acompañando mi escritura (que por cierto fue a parar en la papelera) para darle el toque de melancolía ese que tanto le gusta a los terceros.

Odie lo que escribí, tenía tanto olor a romántico, tanta pasión hacia una mujer inexistente que me enfermo. Arrugue la hoja con el mismo dolor con el que le dije adiós a la última que me amó. Me dedique a pensar en quienes me querían, a quienes yo quería y me distraía de tanto en tanto pensando en quienes querré. Recordé a la chica del autobús (que mas nunca volví a ver) y bueno… a otras que prefiero dejar en el anonimato. Chicas a las que por mucho (o poco tiempo) amé. Recordé luego a quienes me amaron, que tal vez no fueron correspondidos pero bueno, se vive y se deja morir, mis errores los cargo yo, intentando vivir para corregirlos. Recordé luego a quienes me juzgan, con o sin bases, con la misma alegría con que recordé a quienes me quieren. ¿Por qué con alegría? Fueron esas personas, que con sus ofensas y malas intenciones me hicieron mejorar, me hicieron darme cuenta que voy bien, sabiendo que ellos envidian mi éxito, voy mejor de lo que esperaba. Mis ojos se posaron entonces en el único ser para el que… Bueno, debo ser algo muy cercano a la perfección. Hablo de, pues, el pequeño bastardo cuya foto adorna este blog, Colmillo. Recordé el libro “Ojos de perro siberiano” en la que un infectado de SIDA le cuenta a su hermano el porque de su amor por su perro: Porque era el único que lo veía con amor puro, no tergiversado por su enfermedad. ¿Por qué? Porque ellos son las únicas criaturas cercanas al hombre que realmente lo ve por lo bueno, no por lo bueno menos lo malo. ¿Te imaginas que todos fuéramos así? Creo que le agregue una estrofa mas a Imagine de John Lennon, pero bueno, como la misma canción dice “I’m not the only one” (no soy el único). Desde ese día me he propuesto una meta: Lograr mirar a la gente solo por las cosas buenas que tenga, no por las buenas restándoles las malas. ¿Por qué? Según lo que he vivido (no mucho, pero 16 años y contando debe de ser un buen número) he visto que las personas se tildan, con ánimos de separarse a si mismas de los demás, con el único propósito de sentirse mejores que el resto, quizás por miedo a darse cuenta de sus errores, quizás por ignorarlos, pero en fin, lo hacen. Quiero poco a poco intentar inculcar este pensamiento en los demás. No somos más ni menos, no somos positivo y negativo, somos humanos, seres imperfectos que se equivocan y que (deberían) vivir para corregirse y mejorarse (quizás corrigiendo y mejorando a otros en el proceso). Esto es mi aporte a ustedes, una pequeña lectura que quizás les llegue al corazón, quizás ignoren como ignoraron (e ignorarán) otras cosas en su vida. A quienes lo entiendan: Suerte con sus vidas, acaban de reflexionar en algo que los mejorará como personas y forjará como personajes importantes en la vida de otros. A quienes lo ignoren: Igualmente suerte, dejaron pasar una gran oportunidad de crecer en espíritu, ¿A cambio de qué? -Es la pregunta que les hago- Si al final, esta lección la aprenderán de buena o mala manera. Espero para ustedes que de la buena, la vida no tiene piedad con quienes ignoran sus misterios para disfrutar de los placeres pasajeros.

Con amor, un poco de reflexión y muchas ganas de dormir. Diego José.

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