Archivos para 23 junio 2011

Un sueño en una mala noche.

Un saludo te quiero dar, de buena voluntad, sin esperar algo a cambio por mis buenas intenciones. Por supuesto, espero que cuando corras directo a tu cama, a esconderte entre las sábanas del miedo, no me culpes, recuerda que intente empezar con buen pie.

Les contaré sobre un sueño que, por desgracia, tuve luego de enterarme de la muerte de un tío y de su esposa. Me sentía muy mal por la noticia, eran personas cercanas a mi, dentro del círculo que realmente llamamos familia. La mía está muy separada, cada miembro está en lo suyo, intentando sobrevivir a su manera. Pero bueno, esto no es una autobiografía, dejaré eso para cuando me escriba una.

Es extraño que les cuente esto, más que nada porque me empiezo a sentir mal de solo recordarlo, pero si no se los cuento, creo que no podré superarlo. La noche de enterarme de la muerte de ese tío, tuve insomnio. No el inocente insomnio en que simplemente no logras mantener los ojos cerrados, para nada. Uno más enfermizo, sentía que cada vez que cerraba

los ojos, algo se me acercaba lo suficiente para sentir su respiración encima. Cuando los volvía a abrir, sentía por unos segundos mi cama hundirse y una leve brisa, como si ese algo se impulsara hacia otra dirección, escapando de mi mirada.

Cuando esto sucedió, yo le mantuve el secreto a mi mamá, después de la mala noticia, no quería meter mis preocupaciones en su cabeza. Lo extraño es que mientras más eran mis ganas de contárselo, más sentía una presencia mirándome. Solo resistí dos días, se lo dije a mi madre y ella, con preocupación me pidió que durmiera en su cuarto. Lo hice, y esa fue la peor noche de mi vida. Mi mamá durmió como si nada, inmune a la presión que me apresaba de tanto en tanto, con el ritmo de la respiración de  alguna criatura enferma. La punzante mirada del ente taladraba mi conciencia, haciéndome recordar mis temores más primitivos e  infantiles (esos hacia la oscuridad y las esquinas ocultas a la vista).

El amanecer se llevo la presencia, y me dejo descansar un poco. Ahí es cuando lo vi por primera vez en un sueño: Un hombre muy desaliñado,con sangre en sus ropas y la locura en su mirada. El me preguntó si sabía quién era, yo le dije que no y, así de rápido como apareció en mi sueño, se fue. Desperté con una pregunta que me surgió de repente:

¿Cómo habían muerto mi tío y su mujer?

Le pregunté eso a mi mamá y me respondió, con el miedo en sus palabras:

La mató a ella y se suicidó.

Mi mente no lo pudo asimilar, no lo supo asimilar. ¿Cómo una de las personas más tranquilas y amorosas que he conocido en mi vida pudo matar a su mujer? ¿Se suicido al darse cuenta de su error? ¿Por qué hizo todo eso? Ese mismo día nos dijeron que el funeral de mi tío sería al día siguiente, que se había pospuesto por unos problemas con la familia de su mujer (querían enterrarla por separado, decidieron enterrarlos juntos, después de todo, fueron marido y mujer en vida) y que ya que estaban resueltos, podían proseguir.

La noticia nos llego como salida de un pozo de muerte, mi madre se vio recaída al tener que afrontar al resto de la familia, yo siempre me he sentido demasiado distintos a ellos para mi gusto. Pero debíamos despedirnos de mi tío y su esposa, eran parte de “nuestra” familia después de todo. Esa noche volví a ver al sujeto loco en mis sueños, esta vez, aún más desarreglado y con la sangre coagulada sobre sus ropas. Me pregunto de nuevo si sabía su identidad. Solo se me ocurrió una respuesta: Era la representación de la locura asesina que tienta al hombre, la sed de sangre que nos lleva a matar.

El hombre sonrió y me dijo su nombre: Nergal. Me dijo que era conocido por el hombre como el demonio que tentaba la cordura y llevaba al asesinato. Me dijo también que no era el responsable de todos los asesinatos, solo de los más misteriosos, de los más oscuros y macabros. Por la literatura que he tenido el placer de poseer, se que los demonios les gusta vanagloriar sus actos, pues Nergal sabía hacerlo bien, me contó de como inspiro a Caín para matar a Abel, me hablo de las historias que le contó a Ivan el Terrible para turbar su débil mente y llevarlo hacia la locura, se burlo de Hitler y lo fácil que fue hacerlo dar tan odiosas decisiones y de como Mengele siguió sus instrucciones en los experimentos que realizó en Auschwitz. Me prometió hablarme de otros, pero que el tiempo no nos alcanzaría en un sueño. Me dijo que entendería todo pronto.

Me desperté bañado en sudor frío, miré al reloj y eran las 3:00 am. La supuesta hora de Satán. No pude dormir el resto de la noche.

Cuando por fin decidí salir de mi habitación a arreglarme, todo ocurrió con lentitud, como si yo fuera muy rápido o el mundo muy lento. Intuí que era por mi trasnocho. Llegamos al velorio, era temprano para enterrar los cuerpos ese mismo día, antes que la dura mano de la naturaleza comenzara el proceso de putrefacción.

Ahí escuché varias historias, que el había enloquecido, que la mujer lo había descubierto siendo infiel, que la mujer misma había sido infiel y bueno, otras historias más descabelladas.

Cuando terminó el velorio, fuimos en procesión al cementerio. Se enterraron los cuerpos de ambos en tumbas una al lado de la otra y ya. Seguimos con nuestras vidas. ¿Para qué van a llorar los vivos a los muertos si los muertos nunca llorarán por nosotros? Otro misterio de la humanidad ante mi. Que se pudra, yo solo quiero dormir en paz.

Cuando por fin llego la noche, me temí (aunque en cierta forma, deseaba) que Nergal estuviera en mi sueño. No me equivoque. Mi madre había decidido obligarme a dormir, y me dio unas pastillas. No duré ni 5 minutos despierto después de eso.

Vi al así autodenominado demonio frente a mi, en una habitación cálida y acogedora, por fin vistiendo algo decente y con la locura en sus ojos desaparecida, o por lo menos a simple vista.

– ¿Por qué me molestas a mi? -Le pregunte-.

-¿Por qué no iba a hacerlo? ¿Te crees más especial que el resto de los de tu raza?

Mi ego me tentó a responder. Supe callarlo y cambiar de tema.

Esta bien, tienes el derecho y supongo que el deber de mitigar la voluntad de quien quieras. Pero, ¿Por qué precisamente a mi? ¿Qué te hizo elegirme sobre el resto de los mortales en este podrido mundo?

Tu potencial.

Mi… ¿Qué?

Tu potencial pequeño, mientras estuve en la cabeza de tu tío comiéndome su alma, algunos recuerdos sobre ti surgieron, y me demostraron que podrías hacer algo aún más grande.

Ooh… ¿Estuviste en la mente de mi tío?

Claro joven, ¿No creerás que el mató a su mujer y se suicidó por gusto no? No es como que agarres el cuchillo y mates. No para ustedes los humanos, con su conciencia y la voluntad de Dios vigilándolos.Si bueno, cosas de la vida. Al pastor no le gusta ver a sus corderos matarse unos a otros, aunque no le funciona muy bien ese juego en estos tiempos. Y dime Nergal, ¿Qué hiciste para que matara?

Que fastidioso eres. ¿Estás frente al demonio de los asesinatos más horrendos y se te ocurre preguntar tantas cosas? ¿Qué gano yo respondiéndote?

La pregunta es que no ganas. Ya me lo dijiste, mientras más me turbes más cerca me tienes de caer entre tus garras. Anda, cuéntame que le dijiste y ayúdame a volverme un asesino en serie.

Jajaja -se rió el demonio con sarcasmo- me parece un bonito pensamiento lleno de orgullo pensar que eres tan importante. Me diviertes mortal, te lo diré: Lo tenté y obligué a matar porque me aburría su vida. Tan lleno de afecto, era querido por muchos, quería a muchos. Un montón de basura. Sin la muerte presente, la vida es solo un triste paseo en un arco iris.

Y ¿Cómo lo llevaste a matar?

Pues así…

Nergal me miro con unos ojos penetrantes, que se fueron poniendo de un color rojo sangre y en los cuales vi la escena: Mi tío, echado en un rincón de su habitación a las 3:00 am, llorando porque escuchaba voces que le decían que matara. Un cuchillo muy grande paseándose entre sus manos, mientras su esposa dormía, sin conocer lo que pasaría. El encima de ella, apuñalándola una y otra vez, gritándole insultos y maldiciones, mientras las voces reían en su cabeza… Finalmente, mi tío cortándose las venas al lado del cuerpo sin vida de su mujer, sin ojos por habérselos arrancado del miedo que le dio ver sus acciones.

Volví a la habitación, con Nergal aún sentado. No le podía permitir ganarme.

-¿Te divertiste? -me preguntó-

No, pero tampoco me puedo quejar. ¿Qué no has visto los juegos de video? Son más reales que eso.

Si bueno, creo que ya debería irme. No me gusta pasar tanto tiempo en tu asqueroso plano astral.

Puro amor ¿eh?. ¿Cuando piensas dejarme tranquilo?

Hoy mismo.

-¿Y a que precio?

No mucho, solo parte de tu salud mental. Sabes, algo así como una inversión.

Bueno, hagamos esto rápido, tengo otras cosas con que soñar.

Si, ya lo creo.

En seguida, Nergal se levanto de su asiento, me agarro por un brazo y me jaló.

Sentí como dejaba de respirar, mientras una demoníaca sonrisa me observaba y me inducía recuerdos. Recuerdos de masacres en la que imagino, el habrá estado presente. Desde antepasados del humano matándose unos a otros hasta las actuales guerras en medio oriente. Asesinatos de Ted Bundy, la masacre causada por la familia Manson, los experimentos de Mengele sobre niños judíos y hasta como Jack mató a aquellas prostitutas. No faltaron actos no tan famosos, como masacres en tribus indígenas, sacrificios satánicos e imágenes de mataderos.

Dejé de respirar muy poco, pues me desperté en seguida… Y sin embargo, el ente maligno me enseñó escenas de muerte y destrucción desde antes de la civilización más antigua de la humanidad. Desde esa noche no he sentido su presencia ni se me ha aparecido en sueños, pero recuerdo todas y cada una de las imágenes que me mostró. Imágenes vividas, desde el punto de vista del autor. Escucho también una extraña voz cada vez que recuerdo esas imágenes, una que me invita a rehacer todo eso, que me invita a matar.

Vivo con el miedo de hacerle caso algún día…

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Que día tan caluroso.

Hoy, no sé porque, el sol arde.
No, no es el calor, es algo más allá de lo físico…
Creo que es cosa mía, tiene que ver con como me siento…
¿Cómo me siento? No lo sé, el mundo está en la posición perfecta para confundirme. Hoy los celos me invaden, el abandono señala a los demás como si no fueran nada, la tristeza está apartada en un rincón llorando, la felicidad intenta consolarla junto al recuerdo… La cordura anda por ahí, jugando a esconderse de mi.
Algunas de mis emociones se mezclan, de manera abstracta y grosera frente a mis ojos, por ejemplo, la alegría se abraza hasta fundirse con la melancolía, haciendo una nostalgia cruel. La soledad y mi visión de la realidad se colocan detrás de una pantalla de sombras, jugando con mi mente a ver si reconoce cual es cual.
Mis sueños y fantasías corren, aterrorizados por mis miedos y desesperanzas… Lo peor es que intento perseguirlos, llamándolos por los nombres de las personas que están involucradas en ellos, y solo logro ahuyentarlos aún más…

Busco paz, la busco entre mis memorias, y solo consigo las garras del dolor, como absurdas agujas insertándose en mi corazón. frente al dolor, solo una cosa parece persistir: Su nombre.
Intento alcanzarla, tan intocable como ella es, efímera como el humo de un cigarrillo. Quiero aferrarme entre sus brazos, olvidarme de los demás y que sus dedos limpien mis lágrimas, que su ternura cobije mi alma una vez más y finalmente, que en nuestro amor halle eso que tanto añoro.

Súbitamente, tan rápido como un recuerdo doloroso, llega a mi mente, con una voz rígida e incoherente, la pregunta “¿De quién hablas?”.

Tantos nombres llegan a mi mente y tan rápido como aparecen se van, ¿De quién hablo? ¿A quién amo? ¿Por qué la amo? Ella no me ama a mi, ¿Por qué yo a ella si?.

Si, todo cobra sentido ahora… Ella no es real, o por lo menos, no para mi. Ella está en otro lugar, con otras personas, yo estoy aquí, encerrado, susurrando su nombre para sentirme amado.

Enloquecí, ya puedo decirlo con propiedad, amo a quien no debo amar, amo a quien nunca me amará, la amo porque esta prohibida, la amor porque las espinas del amor no correspondido le dan vida a mi corazón, la amo… No sé, de nuevo lo olvidé…

Esta es una historia que se repetirá, lo sé. Me volveré a sentir igual y volveré a buscarla, etérea, entre mis recuerdos. Volveré a amarla para regresar del purgatorio.

Solo espero que ella lea esto, es mi mayor deseo que se entere que la amo.

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En palabras de antaño.

Este si es un corto, pero es más porque de verdad quiero contarlo.

Hace un par de días (ayer) desperté alegre. Alegre de estar vivo, alegre de estar completo, alegre de mis amigos y porque no, de mis enemigos.
Estaba feliz sin saber en especial porque. Tenía varias razones en mente, pero al verlas todas juntas no pude evitar sentirme aún más feliz.
Creo que llegue a irradiar esa felicidad. Veía a las personas y ellas sonreían con especial brillo (a lo mejor la alegría me tenía así, quien sabe), hablaba y me sentía seguro de lo que hablaba, así supiera que estaba equivocado, escuchaba con especial atención, y las voz de los demás sonaba especialmente deliciosa, casi hipnotizante. En fin, estaba muy feliz.
Me pasaron cosas buenas: Le escribí a una persona especial (que por motivos de la vida, la conversación en MSN se murió (internet chimburrio pues)), pero eso me dió tiempo para pensar que significa esa persona para mi, no sé para que, si llevamos poco tiempo conociéndonos, pero de esperanza y amor es que está hecha la vida. Siempre se puede esperar algo, bueno o malo, pero por lo menos habré hecho algo con mi vida.

En mi salón me sentí parte del grupo (no se porque, a veces me siento disociado), todos parecían más felices también, no ocurrió nada “especialmente” malo. El chistoso del salón recibió lo suyo y bueno, todos nos pudimos reír.

Y bueno, recibí un abrazo muy especial de una chama que aunque nunca nos hemos hablado realmente, se que podemos ser grandes amigos… Me gusto ese abrazo, y yo mismo le dije que estaba poniendo mi corazón en el, y yo pude sentir que ella también puso parte del de ella.

Dejando atrás lo cursi, creo que fue un buen día y todo comenzó con un buen despertar, un buen amanecer y una sonrisa en el momento preciso.

Pongan eso en práctica, hablen con personas especiales para ustedes, sonríanle a alguien, quien sea y por último, den un abrazo poniendo todo de ustedes, siempre habrá alguien que lo necesitará y que le caerá bien.

¡Se cuidan pues!.

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