Archivos para 26 septiembre 2011

El tiempo no perdona, deberíamos hacerlo nosotros.

El tiempo no perdona pues.

Se me fue señores, Leslie Arana.

Yo digo que fueron 3 meses, ella dice que fueron dos, en el fondo sabemos los dos que no fueron suficientes.

Gracias a Dios no es una historia de amor de esas tristes. Es una de esas historias de amor en que el final no es ni feliz ni triste, solo es un final.

Sabíamos que tendríamos que terminar, ella vino acá de vacaciones, y me perdone La Trinidad, yo sabía eso bien, ya la había visto el año pasado venirse e irse.

Esa vez me quedé con las ganas de hacerle saber lo que sentía. De los errores se aprende pues, este año no fue igual, la primera noche ya nos besábamos. El resto es historia.

Ahorita me quejo de las personas que tienen una relación, pretenden ser felices con lo poco que dan o reciben y cuando se acaba, se quejan que no fue suficiente tiempo. ¿Quieres más tiempo? Dímelo a mi, yo tenía los días contados desde el principio. “No, pero es que duramos 6 meses, pero ella estaba insegura, yo no quería bla bla bla” dicen. ¿Qué les digo yo? Aprovechen el tiempo. Una hora a veces nos parece un minuto, un minuto puede durar más de un día. Si te quieres quejar, quéjate de cosas que puedas cambiar no de tu propios descuidos en el pasado.

Bueno, pasando la página, el título es “El tiempo no perdona ni al amor” ¿no? Les diré porque: Yo estoy enamorado. No se si se me irá, no lo sé. Ella está enamorada, no se tampoco si se le irá. Solo se que ella se me va.

¿Con quién me quejo yo? ¿Quién me reembolsa las lágrimas que se me van ahorita? Bueno, eso es hipócrita de mi parte, se me van las lágrimas, unas que realmente me esta gustando gastar (masoquista yo) y planeo quejarme. No señores, yo no me voy a quejar, yo más bien voy a dar las gracias. Gracias a no se quien, gracias, por haberla tenido. ¿Fue muy poco tiempo? Poco tiempo es mejor que ninguno. De ella aprendí mucho, no solo de ella, de la vida. Gracias a ella se me fueron muchos males, los perdí, ya no vuelven.Espero haberle causado el mismo efecto.

Compartimos bastante, y estoy seguro que ella también aprendió una o dos cosas de mi. Tal vez no de la mejor manera (no soy un buen maestro) pero que se entere ella que le dí todo lo que le pude dar. ¿Me quedé sin nada? No, sigo teniendo lo mismo, más lo que ella me dejó. Fueron dos, tres, los que sean meses maravillosos. Fue un tiempo en el que logré respirar como respiraba de niño, sin preocuparme de si el siguiente paso me haría caer. Fue un tiempo en el que… Bueno, las palabras no me bastarían…

Ella y yo nos amamos tanto, al punto en que nos dejamos ir. Que sean posesivos los que no quieren perder, yo perdí fue los malos ratos, con ella todo era una sonrisa. Incluso nuestras peleas terminaban en sonrisas, y en nosotros mirándonos como tontos, preguntándonos para que discutimos en primer lugar.

Ella y yo nos amamos hasta el punto en que sabemos que no nos hará bien obligarnos a estar juntos. Me perdonará quien se sienta ofendido, pero aprendí eso de ella: El amor no es dar sin esperar nada a cambio, es simplemente estar, darás cuando debas dar y se te dará cuando se te deba dar. Ni ella ni yo nos entregamos, quizás por miedo, quizás porque ya sabíamos en que terminaría, y sin embargo se que dimos el todo.

Bueno, me extiendo. A ella la voy a extrañar. A toda ella. A todo lo que hacíamos y a todo lo que se que nos falto hacer. Y es por esa misma nostalgia que avanzaré, es por esa misma nostalgia que espero que ella también lo haga.

Que la próxima vez que nos veamos, seamos otros, o seamos iguales, veamos que hemos avanzado, que somos mejores seres, personas y humanos. Espero el tiempo me preste un rato con ella mas temprano de lo que espero.

 

El tiempo no perdona ni siquiera a los que aman, son los que aman los que deberían perdonar al tiempo.

 

 

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